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"La República de las Mujeres". 25.05. 2002.
En el año 1969 la Psicóloga Susana Rapalini fue una de las gestoras del Centro Educativo Asistencial Ingeniero Químico Luis María Morel, un hogar diurno que atiende a escolares, liceales y a las familias del barrio Lavalleja. Treinta años después creó el Hogar Retoño,
especialmente dedicado a niños en situación de riesgo, que son
abandonados, sufrieron situaciones de violencia, están desnutridos o
son portadores de VIH. "La República de las Mujeres". 25.05. 2002. Un hogar para la infancia en riesgoSusana Rapalini es psicóloga especializada en psicagogía, "la ciencia que estudia las perturbaciones originadas por el medio". Integrante de AUDIC (Asociación Uruguaya para el Desarrollo Integral y Cultural), dirige sus dos filiales: el Centro Morel en el sector marginal del barrio Lavalleja y el Hogar Retoño en el Prado. CENTRO MOREL EN LAVALLEJA El Centro Morel fue creado en 1969 y funciona de lunes a viernes, de 9 a 17 horas. Desde el área educativa se atiende a 123 preescolares entre 18 meses y 4 años. En horario paralelo a las escuelas, 119 escolares reciben apoyo en sus dificultades de aprendizaje y disfrutan de actividades recreativas y deportivas. Se da apoyo también a 18 liceales que presentan bajo rendimiento en diferentes asignaturas. En el área de salud, dos médicos atienden a las aproximadamente mil familias del asentamiento. Y en el área social, dos asistentes sociales y dos psicólogas atienden a los alumnos del Centro Morel y a niños del barrio. Este año se espera abrir un consultorio jurídico en convenio con la Facultad de Derecho de la Universidad de la República. El comedor del centro está abierto tanto para los alumnos como para los niños pequeños del barrio, las madres embarazadas y otras madres con patología psiquiátrica. HOGAR RETOÑO EN EL PRADO A raíz de una invitación del Directorio del Iname (Instituto Nacional del Menor), Rapalini fundó en junio de 1999 el Hogar Retoño, enfocado a brindar casa, comida y atención a bebés y niños hasta cinco años, abandonados o semiabandonados. "Cuando decimos 'alto riesgo' estamos hablando de lo social: los recién nacidos y los chiquitos que el Juzgado deriva por amparo que padecen violencia, desnutrición, y hay portadores de VIH", explica Rapalini. Actualmente, treinta y seis niños viven en el hogar, tres de los cuales son portadores de VIH. "Muchos de esos niños se fueron negativizando. Hay niños que tienen muchos problemas de bronco espasmos, son sensibles a las enfermedades. Pero después se normalizan y son hermosos niños", prosigue la psicóloga. Gracias a un aporte económico del Citibank, el hogar ampliará su capacidad locativa: "Vamos a hacer la planta alta. Estamos muy comprimidos. Se creó para 30 niños de 0 a 3 años y estamos en 36, ya con niños de seis años". Los más pequeños son los que tienen más posibilidad de salir en adopción: "Son los que dejan en los hospitales, en la vía pública. Después hay otros en los que se va configurando el abandono porque va pasando el tiempo, los padres no vienen y se completa ese año que es lo que está establecido para poder entregarlos en adopción. Con algunos se trabaja con las familias y se los reintegra a ellas, ya sea con los padres, con los abuelos maternos, la abuela paterna. Se busca un referente familiar que pueda hacerse cargo de ellos". Los niños semiabandonados son aquellos que todavía reciben visitas de sus madres: "Los martes no vienen más de cuatro o cinco madres. Al otro martes, vienen otras cuatro o cinco. Hay una o dos que son las mismas. Pero en general, se van rotando. Otras vienen cada seis o siete meses. Esto es más perjudicial para el niño, porque si la madre desapareciera totalmente le da una oportunidad de otra familia. Ese vaivén hace que el niño, cuando va creciendo, empiece a sufrir afectivamente. Cuando los bebés demoran en salir en adopción, entre el mes y medio y los dos meses hacen crisis depresivas. Te empiezan a dejar de tomar la mamadera, a dormir mucho". La institución cuenta con un equipo técnico formado por "psicólogos, una psiquiatra, una técnica en estimulación temprana, dos asistentes sociales". De esta manera, se atiende la problemática de los niños y de las madres. "Si es un problema solamente económico se trata de ayudarlas a través del Dasi, el Departamento de Apoyo Socio-económico del Iname, que les consigue las cosas que necesitan para que puedan salir adelante con el niño. Pero no pasa sólo por lo económico. A veces no hay vínculo o hay otros hijos posteriores a estos en la pareja, con lo cual cada vez se les hace más difícil hacerse cargo de ellos", opina la directora del hogar Retoño. El objetivo central del hogar es prevenir futuros males. "Un niño de 0 a 3 años está formando la personalidad. Lo más importante es el amor, el sentirse valorado. Entonces en la medida que uno le da al niño todo eso y le hace saber que vale, que puede, el niño va formando su autoestima. Yo selecciono el personal muy bien. Tengo una persona cada tres niños. Hay educadores preescolares, técnicos en estimulación temprana. Hay señoras que son contratadas porque son referentes extraordinarios para el niño. Son funcionarias que los atienden, los bañan, los hacen dormir, los visten, juegan, los llevan a la escuela". El hogar se solventa con una donación que viene de Alemania y por convenio con Inau, que entrega pañales, leche pasterizada, fruta, verdura, medicamentos. Pero se requiere más apoyo. En caso de colaboraciones o donaciones, se puede llamar al teléfono 304 71 01 |