Los niños atendidos en nuestra Institución se encuentran en situación de alto
riesgo social, debido a las condiciones de vulnerabilidad de sus familias biológicas. El
gran deterioro en las condiciones socio-económicas de estas familias las inhabilita para
un ejercicio responsable del rol parental. El menor en riesgo es detectado a través de la
intervención del CHPR (Centro Hospitalario Pereira Rossell) o denuncias de vecinos ante
casos graves de: negligencia, omisión a los deberes inherentes a la patria potestad,
maltrato, violencia doméstica y/o abandono.
Las formas de ingreso de los niños a Retoño puede ser a través de
dos vías:
- derivado por CED (Centro de estudio y derivación de INAU)
- traslados de Centro de observación nro.4
En el primer caso los niños pueden provenir de CED - Montevideo o del resto del país.
La intervención de los juzgados especializados de Familia en una primera instancia, para
determinar la institucionalización de los niños es una de las formas de ingreso a
través de esta modalidad.
La otra forma de derivación del CED, es cuando la propia familia
solicita la internación en dependencias del INAU, por imposibilidad de asumir la
atención del o los niños .Estas situaciones están caracterizadas por complejas
realidades: situación de calle, enfermedad de los referentes biológicos,
preponderantemente patologías psiquiátricas , consumo de sustancias psicoactivas,
portadores de HIV, así como ausencia de red familiar extensa. Si bien la demanda de
internación, son sentidas por estas familias como un recurso puntual y transitorio, en
los hechos y a través de la experiencia de estos 6 años de funcionamiento de la
Institución, se puede afirmar que una vez ingresados los niños a INAU se torna muy
difícil el poder revertir estas problemáticas, lo que determina una prolongada
institucionalización con las secuelas irreversibles para él adecuando proceso de
socialización de los niños en el seno de una familia.
En la segunda modalidad de ingreso a Hogar Retoño, el procedimiento es el siguiente:
Centro de ingreso de INAU, eleva a División Convenios de ese organismo los casos pasibles
de traslado.
Dichos informes son derivados a nuestro Hogar para la evaluación
correspondiente por parte del Equipo Técnico y son ingresados si el perfil de los mismos
se adecua al de nuestra Institución.
Mientras se atienden las necesidades básicas de estos niños (
afectivas, de salud, alimentarias y así como las de socialización), el Equipo Técnico
aborda las estrategias de trabajo procurando el egreso en el corto plazo, para dar
cumplimiento a lo estipulado en el Nuevo Código de la Niñez y Adolescencia, con
referencia a que la institucionalización sea transitoria (art. 12 Capítulo II).
Con referencia al egreso de los niños este puede ser con la familia
biológica, cuando se puede mejorar las condiciones que determinaron la internación o con
una familia adoptiva cuando se ha constatado que están dadas las condiciones de
adoptabilidad de ese menor.
Para una u otra alternativa se respeta el marco legal, atendiendo el
bien superior del niño. En este caso, es el Juez quien autoriza la entrega del menor en
Tenencia a una familia, con fines de posterior legitimación adoptiva o adopción. Las
familias han sido seleccionadas a partir del estudio y evaluación que lleva a cabo el
Departamento de Legitimación Adoptiva y Adopción de INAU.
Cuando el niño es reintegrado al hogar biológico se acompaña el
proceso de reinserción y se buscan las estrategias que favorezcan esta nueva etapa, se
coordina con instituciones que puedan apoyar y ejercer un mecanismo de contralor. (CAIF,
Policlínicas, etc).
Si bien nuestro trabajo se focaliza en busca de la salida institucional
de la órbita de INAU, no siempre se ha podido concretar exitosamente esta alternativa.
Las causas obedecen a diferentes razones:
niños para los cuales están dadas las condiciones de adoptabilidad,
pero con situaciones de salud comprometida (portadores de VIH, discapacidad intelectual
y/o motriz, ceguera, etc).
referentes familiares en la mayoría de los casos monoparentales, con
vínculos frágiles y sostenidos en el tiempo, que no han podido dar respuesta a la
situación de institucionalización de sus hijos.
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