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Nota realizada por María de los Angeles Orfila el día 6/10/2004... Sólo Moisés y personajes de las telenovelas centroamericanas escapan con suerte. Para 100 millones de niños en el mundo su historia empieza y termina en el abandono. Sin nombre y sin culpa, dormía su tercera noche de vida. Un día antes había ingresado al Hogar Retoño donde crecerá junto a 37 niños hasta que sus padres vuelvan por él o sea adoptado. Su madre lo olvidó en el Pereira Rossell momentos después de darlo a luz, ojalá que con un beso en la mejilla. No hay estadísticas oficiales sobre niños abandonados en el Instituto Nacional del Menor (INAME). Tampoco existe un registro de recién nacidos o menores abandonados en la vía pública. Extraoficialmente, en Uruguay ocurren de uno a dos casos por año, donde el bebé es dejado, a veces con el cordón umbilical sin cortar, en lugares que van desde un predio baldío hasta un basurero. La Ps. Susana Rapalini, directora del Hogar Retoño, donde se ofrece atención integral y permanente a bebés de alto riesgo bio-psico-social de 0 a 4 años, comentó que “en los últimos cinco años, llegaron a la institución, cuatro o cinco niños abandonados en la vía pública”. De fuerte impacto social y sumamente peligroso para el recién nacido, Rapalini agregó que es un fenómeno que está en descenso. La especialista destacó que una de las formas más usuales de abandono es a través de los hospitales: “muchas mujeres van, dan otro nombre o no llevan documento. Una dio la dirección de Conaprole”. En esta situación, interviene Servicio Social, luego el Juzgado competente y entran al INAME por amparo. Rapalini exclamó que “es un trámite inmediato después de darle el alta al niño”. El procedimiento es el mismo si se constata que fue víctima de violencia o padece desnutrición severa. “A continuación puede venir el otro abandono”, se refirió Rapalini al más temible: el olvido. Los niños que ingresan a una institución entregados directamente por sus padres o desde el hospital pero con madre identificada, sólo conocen de ellos el tiempo que les ofrecen en esporádicas visitas para retrasar el período permitido antes de darlos en adopción. “Cada quince días las primeras veces, después una vez por mes, después cada tres meses y después desaparecen”, lo que parece el cronograma perfecto para la indiferencia. La directora del Hogar Retoño ofreció una definición de abandono infantil: “no es sólo te dejo, es no hacer nada por ti”. Existen también los casos de abandono a manos de un tercero, por extravío y por obsequio o venta; estos últimos silenciados por la familia y objeto de negocios inescrupulosos y millonarios.
Vulnerables La decisión de abandonar a un menor es pluricausal y se presenta en todos los niveles socio-económicos. Como principales causas se han determinado el alto número de nacimientos de madres adolescentes y embarazos producidos por abusos sexuales. Se ha detectado que generalmente son mujeres de 14 a 38 años quienes optan por desprenderse de sus hijos – o son obligadas –. Por otra parte, Rapalini comentó que la vulnerabilidad del bebé está dada desde la familia: “padres con discapacidades, con trastornos psiquiátricos, muchos son portadores de HIV, en situación de calle, sin trabajo y sin hábitos de trabajo, que no tienen dónde vivir o que van complicando su vida con otra pareja e hijos”. Antecedentes del núcleo familiar o de la salud de la madre durante el embarazo condicionan el estado físico posterior del bebé. Según datos estadísticos propios del Hogar Retoño, en cinco años, se vieron multiplicados por siete los casos de internación de los bebés de 0 a 1 año, ante cuadros de infecciones respiratorias y diarrea infecciosa (primera y segunda causa de muerte más frecuente en menores de 4 años), alcanzando un 61% de los niños. Evolución de las internaciones de los niños del Hogar Retoño (bebés de alto riesgo) 1999 – 8% (de julio a diciembre) 2000 – 29% 2001 – 54% 2002 – 52% 2003 – 61% Fuente: Ps. Susana Rapalini.
Su casa
Los recién nacidos en situación de abandono son derivados directamente al Hogar Retoño (Camino Castro 576). Se trata de bebés de alto riesgo “que padecen problemas de desnutrición, violencia o portadores de HIV”, según precisó su directora. Actualmente, sus treinta y ocho niños no son “abandonados totales” ya que sus padres los visitan alguna vez “embutiéndolos de galletitas y Coca-Cola” pero sin conocer “si sufren alergia al chocolate”. La negligencia paternal da lugar al profesionalismo y cariño de seres extraños que se transforman en familia. 54 personas trabajan en el Hogar entre pediatra, asistentes sociales, equipo de apoyo psicológico y terapia familiar, técnica en estimulación temprana y administrativos. “Cuando los niños están acá se acabó el riesgo social y psicológico. Pero la institucionalización no es el medio adecuado. El niño necesita una familia y peleamos siempre para que no pasen mucho tiempo aquí dentro por mejor que estén atendidos”, señaló Rapalini. Retoño dista mucho de lo que se esperaría de un hogar para niños abandonados. Hay color y alegría y por sobre todo, compromiso para ofrecerles un buen destino ya sea la adopción, el reintegro familiar o la situación de tenencia. Con respecto a los egresos, un 59% entre 0 y 1 año y un 41% entre 1 y 7 años fueron dados en adopción. Se incluye una niña portadora de HIV y otras dos esperan por sus padres adoptivos. Por su parte, un 31% entre 0 y 1 año y un 69% entre 1 y 7 años se reintegraron a su familia. Cifras Anuales Bebés que son abandonados: Brasil: 144 El Salvador: 156 México D.F.: 197 Rumania: 20.000 Menores que mueren al año víctimas de malos tratos y abandono: Estados Unidos: 1296 Datos de Innocenti Report Card – UNICEF. Del torno al siglo XXI “¡Pobrecillos inocentes del pecado original!”, así llamó el escritor Isidoro de María a los recién nacidos abandonados a principios del siglo XIX. En 1818, por iniciativa del sacerdote Dámaso Antonio Larrañaga, se fundó la primera Casa Cuna o Asilo de Expósitos que llegó a recibir 139 niños en tres años. Las madres dejaban a sus hijos en un torno colocado al costado del Hospital de Caridad, sin ser vistas y luego lo giraban para dejar al infante dentro del asilo. Un humilde tablero los recibía con la inscripción “mi padre y mi madre me arrojan de sí, la caridad divina me recoge aquí”, oración que aprendían como el Padre Nuestro. Actualmente, en varias ciudades en el estado de California, Estados Unidos, funciona el programa Entrega Segura (Safe Surrender) que les permite a las madres dejar a sus bebés indeseados en estaciones de bomberos y salas de emergencia de hospitales en las primeras 72 horas del recién nacido, sin que se les formulen preguntas o se levanten cargos en su contra. La medida pretende evitar la alta mortalidad infantil que se registraba en el condado de Los Ángeles debido al frío y a la falta de alimentos. Un número telefónico gratuito (similar al 0800) brinda información sobre los lugares seguros para entregar al bebé más cercanos al domicilio de la madre. La campaña, cuyo lema es “sin pena, sin culpa, sin peligro”, ciertamente favorece a que el niño no sufra secuelas físicas irremediables, pero los dos sentimientos allí aludidos, no tienen una reparación sencilla.
Epílogo
Los reconocen por la espalda por que están acostumbrados a verlos irse. Nunca se contarán secretos ni sueños. Los niños que son abandonados no saben de dónde vienen y se preguntan todos los días porqué a mí. Crecerán a pedacitos, siempre les faltará uno. Por María de los Ángeles Orfila 6/10/2004 |